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Opinión / Al Buen Entendedor

Al buen entendedor

Juan Jose Estrada Serafín
Juan Jose Estrada Serafín correo64566@correo.com
Hace 5 meses
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Tuvo la oportunidad de eludir el momento, voltear para otro lado y dejar que los acontecimientos siguieran su fatídico curso.

Domingo 9 de julio, poco después del mediodía, como muchas personas en su día de descanso, Fernando Arredondo se dirigió a una tienda de conveniencia (OXXO) para comprar cerveza; se disponía a pasar el resto del día en su casa con su esposa y su hijo, según refiere, viendo el partido de la selección.

Según lo relata Fernando, todo pasó en cuestión de dos minutos. Un joven, que parecía estar muy drogado, amenazaba con un cuchillo a la dependiente de la tienda; un atraco más, de los muchos que ocurren en la capital michoacana y quedan impunes. El ladrón quería el dinero de la caja y estaba dispuesto a hacer lo que fuera por obtenerlo.

La mujer, al sentir la punta en su cuello, quedó paralizada y no atinaba en hacer algo; la cercanía con la muerte la recorrió y se apoderó de su voluntad. Al ver que no conseguía su objetivo, el ladrón dejó a su rehén y tomo a un niño que se encontraba en el lugar comiendo “un vikingo” (comida rápida que se ofrece en estos establecimientos), lo amagó con la navaja en el cuello gritando que lo iba a matar. “Vi la angustia reflejada en los ojos de la cajera”, me contó Fernando.

Fue en ese momento cuando reaccionó, y con una de las botellas que llevaba en las manos golpeó al agresor en el rostro. La contundencia del impacto lo desvaneció, momento que aprovechó Fernando y, de inmediato, se arrojó sobre él para maniatarlo y evitar que recuperara el arma con la que pretendía matar al menor por llevarse unas monedas.

Tuvo la oportunidad de eludir el momento y, como la mayoría lo hubiera hecho, buscar la salida para escabullirse lo más rápido posible. Decidió quedarse e hizo algo por proteger a los indefensos, solamente armado con las botellas que tenía en las manos. ¿Qué puede pasar cuando atacas a una persona drogada que está armado? Puede pasar cualquier cosa. Meditándolo un poco, usando la razón, fue un acto irresponsable; pero cuando va el corazón por delante no hay espacio para la razón.

Cuando el ladrón fue abatido, dos jóvenes que observaban la escena afuera de la tienda se acercaron para ayudar a someterlo, pues todavía oponía resistencia a pesar del tremendo golpe y estar “seminoqueado”. No tardó mucho en llegar una patrulla que se encargó de trasladar al responsable frente a la autoridad correspondiente.

Al día siguiente, Fernando Arredondo se levantó como todos los días para cumplir, como todos los días, con sus labores. Hasta el momento, ninguna autoridad ha reconocido su valerosa acción, la cual evitó que dos personas fueran dañadas.

Estoy muy orgulloso de tu acto heroico, Fernando.

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