Capital Michoacán
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Domingo 17 de Febrero 2019

Domingo 17 de Febrero 2019

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Al buen entendedor

Juan José Rosales. Foto: Especial Foto Capital Media
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21 de Septiembre 2017
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Algo había olvidado en casa. Le pedí a mi nuevo amigo, Antonio (Tony) Trujillo que me acompañará a recoger “ese algo” que se había quedado. La distancia entre mi domicilio en la calle 16 de Septiembre y la Técnica en la calle Zaragoza era de tres cuadras, recorrido que aprovechamos para hablar de la nueva experiencia de ser chavos de secundaria, cursábamos el primer año en 1985. Fue exactamente en la puerta de esa casa cuando comenzó el temblor. Tony miraba como se movían los postes y los cables mientras mi padre salía corriendo cargando a mi hermana de 7 años. La sorpresa y el estupor duró solo unos minutos, y Acámbaro, Guanajuato, volvió a su calma cotidiana.

La réplica más fuerte fue por la noche y nos tocó en la casa de mi abuela. La televisión apenas difundía algunas imágenes de la enorme y sangrienta tragedia que se vivía en el Distrito Federal, pero sentimos miedo cuando la tierra volvió a moverse y salimos a la calle. Los vecinos hicieron los mismo. Recordemos que, a mediados de la década de los ochentas en el siglo pasado, la mayoría de la población no teníamos idea de las medidas de prevención, protocolos de desalojo o protección civil.

De la remembranza me sorprende lo fácil que era vivir aquellos años. El sosiego era una obligación.

El pasado martes estaba en la cabina de Capital Radio en Morelia conduciendo el noticiero, pasaba la una de la tarde y concluía su reporte Fernando Arredondo, mismo que aprovechamos para recordar lo que vivimos en el lejano 1985; hablamos de una ciudad distinta, provinciana y semi rural que en nada se parece a la actual capital michoacana. Los barracuda recorriendo las calles, los puestos en los portales, la antigua central y la mancha urbana concluyendo en las vías del tren.

Súbitamente mi silla se sacudió, el rostro del operador cambió por completo y su palidez me impactó más que el zarandeo. El 19 de septiembre de 2017 estaba temblando.

Ahora, con redes sociales y ágiles medios de comunicación (que se pelean las imágenes más impactantes para ganar audiencia), de inmediato supimos lo que pasaba. Primero la Ciudad de México (ya no es DF), luego Puebla, Morelos, Estado de México y Guerrero. La muerte llegó oscilando de las entrañas de la tierra. En el 85 tardamos más de 24 horas en enterarnos que “el temblor” tuvo una magnitud de 8.1 grados; ahora fueron segundos para conocer epicentro y fuerza, 7.1 grados.

La solidaridad del pueblo de MéxicoLo no ha cambiado, son las ganas de ayudar de forma desinteresada; el dolor convertido en acción inmediata. En el 85 y el 17, el ímpetu de los ciudadanos superó la iniciativa de las autoridades. No hay números oficiales, pero el 19 de septiembre del siglo pasado se habla de más de 10 mil muertos. En este nuevo episodio ya van más de 200.

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